La Roja y el problema aéreo: dos goles de cabeza ante Estados Unidos reavivan una vieja deuda
La selección chilena cayó 4-2 ante Estados Unidos y dos de los tantos llegaron por vía aérea. Nicolás Córdova admitió la falta de altura del plantel y llamó a mejorar la agresividad en…

La selección chilena perdió 4-2 ante Estados Unidos en un amistoso y dos de los goles recibidos llegaron de cabeza. El último, además, nació de un pivoteo dentro del área que dejó solo a Mathis Albert para cerrar la cuenta.
El resultado volvió a poner sobre la mesa una dificultad que acompaña a la Roja desde hace más de dos décadas: el juego aéreo. Los centrales chilenos son los más bajos entre las selecciones de Sudamérica, una condición que los entrenadores del equipo nacional han intentado compensar desde el inicio del siglo.
El diagnóstico se hizo evidente tras el fracaso en la carrera para Japón y Corea 2002. El retiro de Iván Zamorano y la larga lesión de Marcelo Salas, los referentes del cabezazo que llevaron al equipo a Francia '98, dejaron al plantel sin poder de fuego en ese expediente. Esas ausencias, al menos en parte, empujaron al equipo al último puesto de la eliminatoria.
En enero de 2003, con la llegada de Juvenal Olmos, comenzó un nuevo ciclo. El técnico abordó el juego aéreo como una prioridad y se obsesionó con encontrar un biotipo de mayor envergadura. Entre sus nominaciones estratégicas apareció un joven Marcos González, de 1,90 metros, a quien citó al inicio de su proceso reconociendo su fortaleza por arriba tanto en labores ofensivas como defensivas.
Ante las bajas de centrales consolidados como Pablo Contreras, Olmos modificó su esquema e introdujo volantes de mayor dinámica que pudieran retrasarse para ganar balones divididos por arriba. También nominó a delanteros de mayor estatura, como el juvenil Mauricio Pinilla y Arturo Norambuena, los mismos que dieron el triunfo ante Perú en la segunda fecha.
La Roja tampoco logró llegar al Mundial y Olmos se fue antes del final. En la década siguiente, el equipo supo convivir con el problema. A pesar del 1,71 de Gary Medel y la presencia de Gonzalo Jara (1,78 m) como los más regulares, la escuadra nacional soslayó la dificultad con el apoyo del resto del plantel e incluso logró los títulos de Copa América de 2015 y 2016. La calidad de un mediocampo férreo en la marca y explosivo en la salida pudo suplir esa falta de envergadura física.
Veinte años después de la detección del problema, ese talento de la Generación Dorada ya no está y las soluciones escasean. Nicolás Córdova lo reconoció tras la derrota ante Estados Unidos: "No tenemos la altura que tienen otros países, eso lo saben. Por lo tanto, hay cosas que hay que seguir mejorando, en cuanto a la agresividad dentro del área, estar más atento".
Redacción propia a partir de información de La Tercera El Deportivo. Si encuentras un error, avísanos y lo corregimos.